Close-up of hands holding vibrant yellow daisies, showcasing natural beauty and floral pattern.

Sueño, un deseo, realidad

Tenemos sueños desde pequeños, cuando vamos creciendo los sueños se van convirtiendo en deseos y en algunos casos en realidad. A veces incluso, son los sueños los que “nos mantienen vivos”, pues son la meta que queremos alcanzar. A veces, hasta “nos matamos” por nuestros sueños y estamos convencidos que cuando al fin se haga realidad, vamos a ser felices, nos va a ir mejor. A veces incluso, nuestros sueños y deseos implican personas (si hago esto seguro que “mis padres al fin van a entender” o “mis hijos me van a hacer caso” o “mi esposo / mi novio va a cambiar”). Y mientras al principio, nuestros sueños eran un motor de energía en el día a día, se convierten en una ilusión de la cual somos esclavos: nos esforzamos a más no poder, hacemos todo lo imposible, en fin, somos esclavos de los sueños, y cuando al fin lo alcanzamos: no nos da el resultado esperado: ya lo conseguí, pero no me siento feliz, yo lo hice, pero mis hijos / mi pareja siguen igual. Esto sucede porque lo vemos erróneamente, nos ponemos una tarea de la cual depende nuestra felicidad.

Sin embargo, si lo viéramos de otra forma: Los sueños nacen de uno y solo pueden tener efecto en uno mismo. No puedo esperar que los demás cambien, ya que yo no soy dueña de los demás. Los sueños son el medio y no el fin. Es decir, lo importante de seguir mis sueños es el camino y lo que vivo y aprendo durante el proceso, porque eso es parte de mí, me hace a mí. Por lo tanto, me siento feliz con mi nuevo yo, mi yo que ha crecido, que ha madurado, que ha aprendido. Independientemente de lo conseguido o no, es decir, aun cuando al final el sueño no se hace realidad, aun así, me siento feliz. Es conmigo misma con quien estoy feliz desde el momento que me ilusioné hasta el momento que lo conseguí. Si empiezo mi sueño, ya siendo feliz, como lo hacíamos cuando éramos niños, nuestra felicidad no depende de nada ni de nadie, ni siquiera dejaremos de ser felices si el sueño no se vuelve realidad.

Pregúntate, si realmente estás viviendo feliz ahora, o si estás trabajando para alcanzar un sueño mañana que crees que entonces te hará feliz?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *