Descúbrete

Viaje a tu Interior
Reconoce tu luz

Este es un viaje a tu interior para descubrirte nuevamente, para encontrar la luz que has olvidado hacer brillar, que has ocultado con el tiempo hasta olvidar que existe. La luz que está siempre en ti, que a veces tilila, pero entonces escuchas a los demás, escuchas a tu razón y la luz se apaga.

¿Quién soy yo?

Es la pregunta que tienes que hacerte para encontrar otra vez la niña o la joven que reía, sin preocupaciones, simplemente vivía, soñaba y tenía un talento especial, algo que hacía sin mayor esfuerzo y la entusiasmaba, la apasionaba. Esa es tu esencia. Descúbrete nuevamente, recuérdate cómo eras antes.

Perdemos esa esencia, cuando empezamos a “crecer”, a tomar responsabilidades según lo que la sociedad espera de nosotras. Nos convertimos en el rol que se nos asigna: la buena hija de la que los padres tienen que estar orgullosos, la mejor novia, la mejor madre, la empleada del mes o mejor del año, la mejor colega, la mejor jefa, la mejor empresaria, … nos dedicamos a satisfacer a todos y nos dejamos de lado. ¿Crees que no?, ¿te sientes realmente tan satisfecha contigo misma en todos los aspectos de tu vida que nada ni nadie te puede mover de tu pedestal? Si tu respuesta es No, te invito a seguir leyendo. La meta es brillar en tu pedestal, 24/7, en todos los aspectos de tu vida, pues te aseguro y confirmo que te lo mereces. Nada ni nadie te puede sacar de ahí, así que trabajemos en conseguir esa meta al fin.

En las charlas que doy hablo en detalle de estos aspectos, el mensaje aquí es: dedícate 5 Minutos diarios a ti como mínimo, y pregúntate: ¿quién soy yo? ¿qué quiero ahora?, ¿qué me gusta? ¡Y escucha la primera respuesta que sientas! Tu intuición nunca se equivoca, es más, sabe que es lo mejor para ti. No tienes que dar ninguna explicación a nadie, ni escuchar los puntos en contra ni de tu mente ni de otras personas. Olvida todas las críticas que te daban de niña y de joven. Sólo tú sabes quién eres, es tiempo de escucharte al fin. Decídete por ti.

Escucha tu interior

¿Cómo me siento?

Para llegar a la conciencia de la esencia de mi ser, debo escuchar mi interior. Y eso lo hago en ese momento en el que me hago esta pregunta: ¿cómo me siento? ¿cómo me siento en este preciso momento? Sólo cuenta el preciso instante en el me estoy haciendo esa pregunta. Si por ejemplo, me estoy sintiendo alegre, entusiasmada, satisfecha, ligera, tranquila, … entonces me preguntó ¿por qué?: y la respuesta siempre tendrá referencia en mí. Es decir, usualmente pensamos: Me siento satisfecha porque mi cliente ha aceptado mi propuesta. Sin embargo, la verdad es: me siento satisfecha porque me siento aceptada por mi cliente. Lo que significaría, si el cliente no hubiera aceptado mi propuesta, me sentiría decepcionada. Entonces la pregunta que sigue es: ¿Realmente deseo que mi estado de ánimo (mi satisfacción en este caso) dependa de un cliente? ¿Realmente deseo darle ese poder a mi cliente? ¿Mi cliente puede influir tanto en mis emociones? ¿Quiero eso realmente? La meta es: Me siento satisfecha por la gran idea y propuesta en la que he trabajado para el cliente, y la acepte él o no, no cambia la sensación de satisfacción que tengo respecto al trabajo que he hecho. Esa debe ser la respuesta al ¿por qué me siento así?, pues todo sentimiento viene de mí misma, así que yo puedo decidir cómo lidiar con esos sentimientos y no darle el poder sobre ellos a ninguna otra persona.

Sé muy bien, que esta meta no es fácil. Nuestra mente empieza a poner muchos “peros”, dándole la razón y el poder al cliente o a la pareja, a los hijos, etc., haciéndonos dependientes emocionalmente de esa otra persona. Estamos pendiente de todos, si ellos no están “felices con nosotras” nos sentimos “culpables”, “tenemos que mejorar”, “algo estamos haciendo mal”; todos eso pensamientos, nos sacan del pedestal que nos merecemos, ocultan el brillo de nuestra luz; esos pensamientos los tenemos nosotras, nadie nos obliga a pensar así, nosotras mismas nos bajamos de nuestro pedestal. 

Entonces la tercera pregunta es: ¿quiero eso realmente? Seguro que no.

Decídete por ti, en cada momento, pues tú no eres la misma ahora que la que eras antes de leer esta sección. Cada momento cuenta.

Percíbete realmente

¿Cómo me veo?

La percepción es única por individuo. Las personas perciben la misma situación, las mismas palabras de muy diferentes maneras cada una. Por eso es importante: ¿cómo me percibo yo misma? No importa lo que los demás vean o digan de mí, sino cómo me veo yo misma.

Mis pensamientos definen mi realidad. Mis pensamientos deben ser más fuertes que la opinión de los demás. Lo que yo pienso de mí misma me va a llevar a la siguiente etapa o me va a detener o hundir en el papel de víctima. 

Somos lo que pensamos.

La forma de verme también depende de la perspectiva que tengo.

Pensar positivamente: ¿cómo saco el mejor aspecto de la situación? ¿qué me está enseñando esto? Es una mejor alternativa a quejarse y maldecir la situación.

Poner la atención y el foco en el momento, nos permite ver mejor la situación y no perdernos en pensamientos negativos.

Las preguntas correctas dirigen nuestra atención hacia dónde deseamos.

¿cómo me veo?, ¿cómo me hablo a mí misma?, ¿lo creo y siento en el corazón o me estoy mintiendo? Por ejemplo, en las mañanas frente al espejo ¿veo mis arrugas, me pesa la edad y escondo mis kilitos demás? O ¿me sonrió y me alegro de la experiencia que tengo, y me emociono en encontrar la ropa que me haga lucir brillante? Y si realmente noto que tengo más kilos de los quiero (atención: los que quiero, no porque los demás lo dicen) pues decido por mí y para mí: por ejemplo, con un plan nutricional y de ejercicios. Lo veo como un reto, no como un problema.

Siempre piensen en positivo, siempre “Yo sí puedo“, porque realmente todo lo que han decidido han podido. Sonríe orgullosa mostrando tu experiencia y seguridad. Los demás nos ven como nosotras mismas nos vemos.

Decídete por ti

¿Qué decido?

Todas las preguntas presentadas nos ayudan en este viaje para redescubrir nuestra luz.

Y si están en la situación en la que estaba yo hace años, seguro piensan que esto no lleva a nada, que no es posible simplemente pensar en mí y tomarme tiempo para esas cosas. Y entonces acá mi última pregunta: ¿cuántas veces han tomado una decisión en el trabajo, aunque los colegas, el equipo, el jefe no estaban muy de acuerdo, Uds. decidieron y fueron más que admiradas por esa decisión? Uds. que han hecho carrera profesional han tomado muchas decisiones por el trabajo y por eso están dónde están ahora.

Entonces,

¿por qué no decidirse por sí misma?

Es muy diferente un “me gustaría”, “quiero”, “mañana voy a” que una decisión. Una vez tomada la decisión no hay nada que la doblegue. Uds. Saben muy bien de lo que hablo. Una decisión no cambia, aunque el clima se ponga mal y no salga el sol, aunque se quejen los demás, aunque viejos pensamientos vuelvan a la cabeza. Una decisión tomada es inquebrantable. Ese mismo método tienen que seguir cuando se decidan por Uds.

El año que murió mi papá, creí haber decidido por mí, y di los primeros pasos para mi cambio. Sin embargo, quedaron muchos “peros“: “pero el trabajo“, “pero mis hijas“, “pero eso sí no lo puedo dejar así“. Con los años aprendí a decir “No”. Y me refiero incluso a los pequeños “No”. “No” en el trabajo, “No” a la pareja, “No” a la perfección, incluso “No” a mis hijas. Y ¿qué pasó después del „No“? Pues me promovieron en el trabajo, mis hijas me entienden mejor pues ahora me conocen realmente (ya no finjo ser la mamá que hace todo), y en general tengo más tiempo para mí.

Lo más importante: decir “No” en un tono tranquilo y relajado, es una decisión que tomas, no es un “No” desde la ira y llevada por la emoción sin pensar, no me refiero a eso.

Empiecen con 5 Minutos diarios para Uds. para respirar, para sentirse, para reconocerse. Sigan luego con 10 minutos, luego con acciones (dedíquense a sus hobbies, a darse gustos, a cumplir sueños (aun los más pequeños)).

El “no tengo tiempo” es solo una excusa, porque si realmente decido, claro que encuentro tiempo. Seguro cuando en el trabajo hay algo “urgente” o “importante”, eres la primera que se ofrece para trabajarlo, para eso siempre hay tiempo, ¿verdad?. Entonces, decídete por ti, date tu tiempo, date tu lugar. Eso significa decir “No”, con amor, a otros en el momento apropiado. Sé muy bien, que eso parece imposible, pero les aseguro que es posible y muy importante y aunque no lo crean, después del “No”, serán más valoradas que antes. Un “No” a los demás es un “Sí” a sí mismas. Un “Sí” a sí mismas es una señal de amor a sí mismas. Si Uds. muestran afuera al mundo que se aman a sí mismas, el mundo instintivamente las amará. Y como se aman a sí mismas, brillan tanto, que a su alrededor ese brillo contagiará.

Uds. merecen todo, y lo que creen que necesitan, está ya en Uds.

No necesitan nada más, solo deben redescubrirse, escucharse, sentirse y finalmente hacerse caso.

¡Siéntete merecedora, segura, y tu vida cambiará! ¡Simplemente hay que vivirlo!